03 julio 2016

24 hs en la ex Alemania del Este (RDA)

Despúes de pasar unas entretenidas 8 hs recorriendo la Autostadt,  una atracción en los alrededores de la fábrica de Volkswagen en Wolfsburg, Alemania, nos dirigimos a pernoctar en Magdeburgo.

El hotel elegido era un Motel One, una cadena alemana que nos gusta mucho por su bajo costo y tiene lo primordial para nosotros, por ello si está disponible en los destinos visitados y su ubicación es buena, seguramente la elegiremos. En Magdeburgo funciona en un edificio histórico, similar a los que se suelen ver en los films y caminar por sus salas le agregó un plus a la estadía.



Esta ciudad, pertenecía a la Alemania del Este, ello se nota en la impronta de sus edificios y semáforos cómo éste lo confirma:






La catedral de la ciudad tiene unas dimensiones impresionantes, sus torres son de 100 mts de altura y es una de las más antiguas del país, ya que comenzó a ser construída en el año 905, numerosos acontecimientos provocaron su destrucción en parte y el actual edificio fue reconstruído en 1865. Por suerte los intensos bombardeos de la Sgda Guerra no afectaron su estructura.




El edificio más curioso,  es el diseñado por el arquitecto Hundertwasser, quien realizó obras singulares en otras ciudades y este fue su último trabajo.


Se llama "La ciudadela verde", es un complejo residencial mixto y debe su nombre a que sus superficies horizontales están cubiertas de hierba, con algunos árboles en medio de las circulaciones; que pueden verse, claramente por todas sus fachadas y que llegan inclusive a salir por las ventanas, además del césped en el techo y bolas doradas en la parte superior. En el interior hay bares y tiendas muy coquetas.

Apreciaron el artefacto con que se iluminan las calles?
 Sigo recorriendo y me encuentro con este pasaje comercial:



Al salir a la mañana siguiente, vimos a Magdeburgo en movimiento, pero otros destinos nos aguardaban, por lo que sólo tomamos algunas imágenes al pasar con el auto.


La siguiente parada, fue el Kanalbrücke Magdeburg o Puente acuífero de Magdeburgo, una obra de ingeniería que se terminó en el 2003 con un costo de 500 millones de euros. 

Es un cruce de ríos, debajo está el río Elba y por arriba el Canal Magdeburgo. De esta forma no se entorpece el tráfico marítimo en ninguna de las dos vías y les permite reducir costos y tiempos, sino deberían dar un rodeo de varios kms.



Continuamos viaje, la BUGA nos esperaba. Se trata de una feria de jardinería que tiene la particularidad de abarcar 50 jardines temáticos distribuidos en 55 hectáreas a orillas del río Havel dónde florecen más de un millón de flores. 

Los visitantes tienen a disposición un trayecto de 80 kilómetros para disfrutar la belleza de la primavera. Hay sendas uniendo las distintas muestras, que se pueden recorrer en bicicleta, también lo puedes hacer navegando o en auto como nosotros.

Me incliné por ver la muestra en Havelberg, por que una de las salas era el interior de la parroquia San Lorenzo y me pareció que sería muy original.


En las cercanías había puestos de comida dónde y gente muy animada disfrutando del momento.


La ciudad, como todas las de Alemania del Este que conozco, son más austeras que las que pertenecían al oeste.



Ello se nota también en la falta de mantenimiento de sitios tan valiosos como éste:


Las tallas en madera de la Dom St. Marien son impresionantes, una pena el olor a humedad que hay adentro y la evidente falta de ciudados, de un lugar con tanta historia a cuesta.



Continuamos viaje, por unas estrechas y pintorescas carreteras, pasando por pequeñas poblaciones, dónde se evidencia lo que decía antes, al comparlas con el otro sector de Alemania.


 Y así transcurrieron  24 hs, llegamos a destino y comenzaba la parte más relajada del viaje, nuestra estadía en Timmendorfer Strand, a orillas del Mar Báltico.








15 junio 2016

En Francia, 10 años después

Nuestro primer viaje a Europa fue en junio del 2005 y uno de los países visitados fue Francia. Muchas cosas nos quedaron por ver en ese extenso país, por ello en 2015 hemos vuelto para recorrer parte de Bretaña y Normandía.

Fue así que después de estar en Berna, cruzamos el centro de Francia, ruta que me pareció muy aburrida por cierto, la mayor distracción era pagar los innumerables peajes (algunos muy onerosos), hasta llegar a Bourges, ciudad en la que pernoctaríamos. Al arribar tiré las cosas en el hotel y partí urgente al local de Fnac, para comprar una cámara. 

Después de esa agradable tarea, recorrí la ciudad.


 Era un sábado por la tarde, muy poca gente caminando y por momentos tenía la sensacion de estar transitando un set de rodaje... callecitas como éstas detenidas en el tiempo, me recordaban a films de la Segunda Guerra.




Su catedral es Patrimonio de la UNESCO,  Saint-Éitenne de Bourges  se empezó a construir en 1172, terminándose a fi Snales del siglo XIII, es considerada una de las joyas del arte gótico francés, además de ser el primer edificio construido de este estilo al sur de las tierras del Loira.

Sus dimensiones son tan impresionantes, que cuesta encuadrarla en una imagen. Tiene 146 mts de altura, 41 mts de ancho y 125 mts de largo.



Al lado de la Catedral  hay unos hermosos jardines de estilo francés, muy floridos, diseñados en el siglo XVII, rodeado de macizos de flores y de árboles de gran porte.



Cenamos en la habitación del hotel como es nuestra costumbre, fuimos a ver un espectáculo musical al aire libre y salimos a caminar en busca de un postre o helado. 

Encontramos este agradable lugar dónde elegimos un exquisito charlotte de chocolate con salsa inglesa.




En la mañana siguiente el sol nos acompañó con todo su esplendor o sea como a mi me gusta! 

Salimos de Bourges y la primer parada fue el Museo de los Blindados de Saumur, dicen que es el museo que cuenta con mayor cantidad de tanques de la Segunda Guerra y en funcionamiento, lo que les permite participar y/o organizar eventos.



Sabiendo que a mi marido le agradaba realizar esta visita y dado que pasábamos por Saumur, le dedicamos algo de nuestro escaso tiempo. Cuando planifico un viaje trato que además de las cosas que nos gustan a los dos, haya algo de interés especial para él, para que me soporte con todo lo demás jaja


A la hora de la siesta llegamos a Dinan, un encantador pueblo medieval, rodeado de murallas y pintorescas casas de entramado de madera del siglo XII muy típicas de esta región.


Nos comimos un rico helado mientras paseamos por sus callecitas, admirando lo bien conservada que están algunas propiedades o las refacciones de otras.



Cómo vieron, no éramos los únicos.... 

Disfrutar de un lugar precioso, con sol y calor,  es lo bueno de viajar a Europa en agosto y más si te ponés a  pensar en el frío que estará haciendo en nuestro país.  



Con poco entusiasmo dejamos Dinan, para llegar a Saint Malo, dónde nos hospedaríamos 2 noches! algo inusual ya que acostumbramos a cambiar de hotel todos los días, pero al día siguiente visitaríamos el Monte St Michel y decidimos hacer base acá.

No hace falta decir que dejé las cosas en el hotel, me dí una ducha rápida y caminé los pocos metros que me separaban de la ciudad amurallada de Saint Malo.



Ver flores por todos lados y además en color amarillo, que es mi preferido, me animaba aún más.


Era la tardecita de un domingo, ya todos estaban cenando y el buen ambiente reinaba por doquier.

 

 Ya mostraré y comentaré en otro post sobre esta ciudad, ahora quiero mostrarles como terminaba este día genial con el sol cayendo sobre el Mar del Norte.


Esta fue la ruta que realizamos:



15 mayo 2016

El Monte Saint-Michel

El listado de sitios que me encantaría conocer es extenso y cuando logro visitar uno de ellos, tacharlo de la lista es muy satisfactorio. El Monte Saint Mitchel (en el norte de Francia) era de ellos y hoy quiero recordarlo a través de este post que forma parte del Road Trip 2015 .

Mientras planificaba el viaje, verifiqué los horarios de las mareas para decidir si era conveniente ir  por la mañana o la tarde y para mi sorpresa,  en los días elegidos se produciría una marea más alta que lo normal, un plus que no iba a desperdiciar!

Estábamos alojados en St Malo y partimos a media tarde, para verlo con marea baja y quedarnos hasta el atardecer para ver la subida de la marea. Mientras íbamos para allá continuamente veíamos carteles incando la cercanía al Monte, haciendo que aumentara mi ansiedad.



De pronto lo vemos a lo lejos.... y pedí detener el auto, puse el zoom al máximo de mi cámara compacta y tomé esta primer imagen del monte, a la que se le sumarían decenas, acabándose las 2 baterías y agotando la carga del celular también.


Otra alegría fue que la obra del puente y la carretera que permiten acceder al monte en cualquier horario estaba finalizada, al igual que el inmenso estacionamiento. Al bajarnos del auto nos encontramos con esta joyita argentina.

Una vez que dejas el auto, hay que dirigirse a un sitio dentro del mismo parking y te subes a  un bus que te lleva hasta el monte, sin necesidad de abonar porque ya está incluído en la tarifa de parqueo.



Y llegamos al fin al islote dónde se encuentra esa ciudadela que desprende historia, belleza y magia por igual.  Desde el nuevo puente tomé esta imagen, dónde se aprecia la ausencia del agua, a consecuencia de la marea baja.


Se ingresa por esta puerta, que unos rayos de sol gentilmente iluminaron.


Una vez que traspasas la puerta, vas por una estrecha callecita serperteante y ascendente, que concluye en la abadía, franqueada por comercios de venta de souvernirs o comida. La edificación data de los siglos XV y XVI, por lo que te transportas al medioevo caminando por allí.



Tambien hay rinconcitos con coquetos barcitos, aunque por lo visto la gente no lo ha aprovechado.


Además hay pequeños museos y esta hermosa capilla.




Es muy agradable caminar por sus murallas y detenerse en los miradores para observar el estado del mar, que cuándo está con marea baja parece un desierto, tal como se vé en estos momentos. En esas horas se pueden hacer caminatas hasta un islote cercano.


Acá se tiene una visión más clara de la carretera sobre la hablé al comienzo. Los únicos que circulan por ella son los buses que van y vienen desde el parking. Los mismos no necesitan girar, porque tienen puestos de conducción en ambos extremos del vehículo.


Y de repente obtienes esta vista de la abadía, cuyos orígenes se sitúan en torno a los siglos VIII y IX. Cuenta una leyenda, que en el año 708 un obispo de Avranches, llamado Aubert, habría construido un oratorio dedicado al arcángel San Miguel, tras habérselo pedido personalmente el arcángel en tres apariciones sucesivas.


Regresamos tranquilamente para esperar abajo la suba de la marea, no éramos los únicos por supuesto!


Dentro de la ciudadela hay hoteles y me llamó la atención, las parejas que ingresaban a los mismos, mujeres muy glamorosas o estilo gatito como ésta:


También se sumaron a la espera bomberos o defensa civil, con este nuevo juguete, que llamó la atención de todos.


Al fin llegó el agua! La embarcación es la mejor referencia.


 Y del otro lado, el agua ya cubría la entrada al monte, inutilizando la misma.


Cuando comenzaron a encenderse las luces de la ciudadela y el agua la rodeaba, más nos enamorábamos del lugar.


Y bueno... ya eran más de las 22 hs y había que tomar el último bus... me costaba irme, pero no habia opción y gatillé esta última foto mientras subía (por eso las cabezas de las personas) , para despedirme de este mágico lugar.